





13 de noviembre.
Después de 6 horas de autobús (muy cómodo, la verdad), llegamos a Oviedo. El día acompaña, con una clima templado y sin amenazas de lluvia.
Encontramos un hotel sencillo y cómodo en pleno centro de Oviedo y a 5 minutos de renfe y estación de autobuses. Tras soltar los bártulos, salimos a dar un paseo por la ciudad.
Esta es la ciudad de las esculturas: vayas por donde vayas, en cada plaza, rotonda o
esquina descubrimos figuras de diferentes artistas y diferentes estilos.
Como la de la Regenta. espectacular con la torre de la catedral al fondo. Muchos bares y terrazas variados y edificios históricos muy cuidados.
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